RUSSIAN CIRCLES
www.myspace.com/russiancircles | www.russiancircles.net
Su primera visita hace dos años a nuestro país tuvimos la suerte que fuera acompañada de otra banda impresionante como These Arms Are Snakes compartiendo el cartel, una coincidencia nada fortuita pues no en vano ambos combos disponían de ese denominador en común que era la presencia de su bajista Brian Cook. Así que no es hasta ahora, con la presentación en sociedad de su último trabajo “Geneva” (Sargent House, 2009), que tenemos la ocasión de volverles a ver por nuestros escenarios, esta vez como cabezas de cartel absolutos. Y es que hablamos de una cuarta grabación -a la que hay que sumar su anterior EP homónimo y sus dos otros largos previos, “Enter” (Flameshovel/Black, 2007) y “Station” (Suicide Squeeze,2008)-, en la cual reiteran en ese concepto tan suyo que les mantiene en un punto a medio camino entre el postrock y el postmetal. Un estadio intermedio en el que los de Chicago dejan muy clara su postura a la hora de desarrollar sus canciones, debatiéndolas entre su apaciguada delicadeza, deudora de cierto clasicismo provinente de la ortodoxia postrockera, con su réplica más inmediata en forma conatos de furia metálica. Un adecuado contrapunto agresivo a sus intenciones paisajísticas, aunque domesticado y convenientemente amaestrado, que hacen de ellos un ente permanentemente cambiante en sensaciones, expresadas éstas en largas extensiones instrumentales repletas de atmósferas descriptivas. En definitiva, un enorme disfrute para los sentidos, capaz de cumplir con las expectativas de cualquier paladar exigente, y que hace de ellos una de las bandas más interesantes de este género, últimamente renacido de sus propias cenizas.
CARONTTE
www.myspace.com/carontte
En la mitología griega, Caronte (en griego antiguo, ‘brillo intenso’) era el barquero del Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte si tenían un óbolo (moneda) para pagar el viaje, razón por la cual en la Antigua Grecia los cadáveres se enterraban con una moneda bajo la lengua. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, hasta que Caronte accedía a portearlos sin cobrar.