En CLARA MONTES encontramos el mestizaje de lo gitano, el soplo salino de su Cádiz del alma y la apertura a todo cuanto supone cambio y modernidad, sin renunciar a lo auténtico, a la verdad de un cante que evoluciona, cual crisálida, para reencontrarse con sus raíces. Pocas veces encontramos a una mujer que hace de la canción algo tan cálido y próximo, como si al hacerlo buscara su complicidad contigo, desde el buen gusto, ese que muchas veces se pierde en pos del falso éxito que impone lo efímero. Y es que en la voz armoniosa y contenida de Clara Montes anida la verdad, la sutileza del espíritu, la sugerencia continua de cuantas emociones conforman la condición humana.