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Pop/Rock
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12 noviembre 2003 / 3513 visitas (59 éste mes)
Con el paso de los años una de las primeras cosas que se pierden es la memoria. En mi caso, además, cuando intento recordar viejos tiempos pasados todo parece envolverse en un halo de nostalgia, perdiendo por ello objetividad. La breve historia de los Trece Escalones que voy a intentar contar adolecerá posiblemente de ambos defectos, pero tal vez a algunos seguidores del grupo pueda resultarles de cierto interés, tanto a nuestros viejos y queridos "escalones" que nos acompañan desde la fundación del grupo a finales de 1987 como a las nuevas generaciones que, afortunadamente para ellos, todavía no habían ni siquiera nacido en esa fecha tan lejana en el tiempo y sin embargo a la vez tan cercana en nuestros corazones.
Y es que los Trece Escalones lo formamos ya en noviembre de 1987 Luis Gabás, Eduardo Vicente y Guillermo Vicente. No obstante, permítaseme contar algunos entresijos anteriores que muy pocas personas conocen: los antecedentes directos. En julio de 1983 Eduardo y Guillermo habíamos creado el grupo La Patrulla de las Sombras, conjunto de pop experimental que duró hasta julio de 1985 y supuso la primera incursión de ambos en el mundo musical. Eduardo se ocupaba de la batería, percusiones, armónica y piano, mientras que yo aporreaba la guitarra y cantaba.
La Patrulla de las Sombras sacó en 1985 una maqueta, "Extrañas voces", hoy absolutamente inencontrable pues no se llegó a comercializar, con la colaboración de Juan Emilio Estillés en un par de canciones a la guitarra, que contenía diez temas: "Valles de Plutón", "Pesadilla", "Aquella extraña voz" (en dos versiones distintas, al ser la canción estrella, compuesta por Eduardo y Guillermo en febrero de 1984), "Año 3022", "Busca un amor" (versión de Fórmula V con Juan Emilio), "Invasión demoniaca" (primera canción compuesta por Guillermo, en julio de 1983), "Quiero escapar" (segunda canción de Guillermo), "Solar" (primera canción compuesta por Eduardo, en julio de 1983), y "No sé" (compuesta por Juan Emilio Estillés). Unicamente quedaron fuera "La chica del tren" y "Holocausto termonuclear" del repertorio trabajado.
A partir de agosto de 1985 La Patrulla de las Sombras se disuelve, creando Eduardo y Guillermo Los Indicios, con la colaboración a la guitarra de Ernesto Brotons. En 1986 grabamos nuestra primera maqueta, "Muñecas de trapo", que en su cara A incluía cinco temas compuestos por Guillermo en 1985: "Tonterías", "Caminos distintos", "Verte sufrir", "Te mirará" y la mítica "El viejo bar", posteriormente recuperada por Trece Escalones como una de sus primeras canciones. En su cara B, la maqueta contenía otros cinco temas, compuestos en 1986: "En Navidad", "El gran cazador" y "Muñecas de trapo", de Guillermo, y "Esconde tu dolor" y "A Pedro Antonio Díaz" (dedicada al fallecido batería de Los Secretos) de Eduardo.
En 1987 Los Indicios graban su segunda y última maqueta, "Gotas vacías", tan inencontrable como las dos anteriores, la cual vuelve a incluir diez temas, tres compuestos por Eduardo: "No te perdonaré", "Prisionero de mi corazón", y "Algo falla" (esta última con Guillermo), y siete canciones compuestas por Guillermo: "La reina destronada", "Cuando vuelvas", "Nostalgia", "El viejo baúl", "Meses atrás", "Gotas vacías" y "Ante mi soledad" (estas tres últimas en julio de ese año en el apartamento de Comarruga de Luis Gabás).
Precisamente con Luis Gabás, compañero de colegio y de universidad, pues ambos estudiábamos Filosofía y Letras, creamos Eduardo y yo los Trece Escalones en noviembre de 1987, justo dos meses después de grabar la segunda maqueta de Los Indicios. Los comienzos son muy duros, Luis consigue una caja y yo utilizo una guitarra española que me había regalado un amigo común, Paco Cano. En Navidades Luis consigue el chaston, mientras que yo invierto todo mi dinero en mi primera guitarra eléctrica. Santiago Vallejo, otro amigo, nos dejará un bajo para Eduardo. Los Trece Escalones se ponen en funcionamiento.
Es en estos primeros momentos cuando surgen los primeros "escalones": seguidores acérrimos del grupo. Encabezados por Jorge Bescós, "el 14 escalón", colaborador en el viejo conjunto de Quique Ortiz (o Bunbury) llamado Proceso Entrópico. Junto a Jorge destacan por su fidelidad Carlos Ballesteros, Fernando Guerrero, Felipe García, José Luis Lucea (que nos dejó el almacén de su tienda para ensayar el día del concierto debút del grupo), y especialmente Daniel Marquina "the old fan"...
El primer concierto no se hace esperar, ofrecido en la mítica zaragozana Sala Metro el 19 de marzo de 1988, y supone el bautizo oficial de la banda, integrada por sus tres miembros fundadores, Eduardo Vicente, Luis Gabás, y Guillermo Vicente, y por el que poco tiempo después se convirtió en el cantante y líder de Los Visitantes, el guitarrista José Luis Ledesma. Como curiosidad, la actuación se inició con el tema "Algo falla", y en la media hora que duró aparecieron algunas de las canciones que con el tiempo se han convertido en auténticas señas de identidad del grupo, como "Gotas vacías", "Hacia ti", "Dos días de mayo" (creada el mismo día de la actuación), "Tu último viaje" (compuesta y cantada por Eduardo) o la legendaria "El viejo bar", a la que muchos seguidores consideran la primera canción oficial de la banda.
A partir de ese momento se suceden algunas actuaciones por la provincia de Zaragoza. David Aso sustituye a José Luis Ledesma hasta la llegada de Javier Lanzarote como guitarrista estable. El grupo entra por primera vez en un estudio de grabación, el de Carlos Frisas, y graba en marzo de 1990 su primera maqueta, buscada hoy como un artículo de auténtico coleccionista, titulada genéricamente "Días de Otoño", tomando el título de la canción que acabará convirtiéndose en la más significativa de toda la trayectoria musical de los Trece Escalones. La maqueta contaba con la mencionada "Días de Otoño", a la que acompañaban la hoy añorada "Arden lágrimas" y otra de las pequeñas joyas del grupo: la secretera "Detrás de ti". Sin embargo unos meses más tarde Luis Gabás deja el grupo, provocando un vacío anímico muy importante.
Mientras Eduardo y Guillermo reparten su tiempo entre los Trece Escalones y un nuevo proyecto musical, Lágrimas de María, grupo de pop oscuro fundado en 1989 junto con Alberto Larripa al bajo, Ignacio Sánchez a los teclados y Miguel Yrureta a la guitarra, este último hoy cantante y guitarrista del conjunto Big City. Eduardo pasa a ocupar un instrumento que siempre le había seducido más que el bajo: la batería. Lágrimas de María durará aproximadamente hasta el verano de 1992, editando tres maquetas en estudio y una en directo. Una vida tan corta como intensa y fructífera, que tuvo como primer concierto el ofrecido en la mítica sala Piramys de Zaragoza el 10 de noviembre de 1989.
La primera maqueta se titulaba genéricamente "Lágrimas de María", grabada en los estudios de Carlos Frisas en Zaragoza en enero de 1990, incluyendo tres temas: "El ojo" (canción emblema del grupo que luego fue recuperada por los Trece Escalones), "Recuerdos de un destino" y "El abismo" (compuesta por el 14 escalón Jorge Bescós). La tercera, grabada en febrero de 1991 en los estudios Kikos de Zaragoza, se titulaba "Un mundo aparte", y contenía una trilogía que escribí y compuse interrelacionada: "La venida", "El faro del dolor" y "La máscara", además de una nueva versión de "El ojo".
La cuarta la grabó Gonzalo Loor, cantante de Días de Vino y Rosas, en su estudio en abril de 1992, y se titulaba "La presencia", en la que se encontraban: "La verdad", "Leyendas" (también versioneada posteriormente por Trece Escalones) y la que yo considero la mejor canción del grupo: "Oscuridad". A estas maquetas habría que añadir una en directo, cronológicamente la segunda, grabada en mayo de 1990 en directo en Prado del Rey de Madrid en los conciertos de Radio 3, denominada "En el umbral", que incluía "Envidia", "El llanto del duende", "Hacia la eternidad" y "La tempestad de silencio".
Mientras tanto, volviendo a los Trece Escalones, pues durante esos tres años Eduardo y yo hacíamos doblete, el vacío provocado por la salida de Luis Gabás es llenado con solvencia por José Luis Seguer "Fletes", quien permanecerá varios años como batería. Se inicia la segunda fase de la existencia de la banda. A Javier Lanzarote acompañarán guitarristas como Paco Lahiguera, que posteriormente integrará El niño gusano o Alfonso Casasnovas "Foncho", cantante y guitarra de El bosque. Las actuacione se suceden.
Trece Escalones graban su segundo trabajo en los estudios Kikos de Zaragoza entre febrero y marzo de 1991. La maqueta se titula "Gotas vacías", y contiene además de esa vieja canción tres nuevos temas: "Otra vez", "Dos días de mayo" (nueva versión), y la excelente "Ojos de Cristal". En la mezcla final del disco participa el músico zaragozano Gabriel Sopeña, líder de Ferrobós, y el resultado final del mismo y las críticas cosechadas por parte de importantes críticos musicales como Cachi, Velilla, Panamá o Armengol parece dejar las puertas abiertas a la grabación de un Long play con unas pretensiones más ambiciosas.
Sin embargo, las marchas primero de Javier Lanzarote y de "Foncho" y más tarde de "Fletes" para integrar el conjunto de folk-pop El bosque, supone un inesperado freno en los objetivos del grupo. Jacobo Dobbie, que posteriormente formará parte de los Niños del Brasil ocupa la bateria, correspondiendo las guitarras a Luis "gold fingers" Baquero y a Chema Ceboña, líder a su vez de La Cripta. Las actuaciones prosiguen por toda la geografía aragonesa con un sonido renovado y más envolvente.
A finales de 1994 tiene lugar un hecho decisivo para la trayectoria de los Trece Escalones, la llegada del guitarrista Eddie Santin, que supone el inicio de la tercera etapa del grupo. Este procedía de los procelosos mundos del heavy metal, habiendo colaborado con Pedro Botero y con José Luis Arrazola, y su trabajo dota a la banda de un sonido mucho más fuerte y guitarrero, lo cual supone una revitalización absoluta, especialmente perceptible en los conciertos en directo. Se abandona la imagen estética eminentemente popie por un look más oscuro y agresivo. La batería pasa a ser un puesto desempeñado por músicos colaboradores, entre los que destacarán Miguel San Juan, José Antonio Querol (batería de Días de Vino y Rosas) o el polifacético Daniel Clemente (integrante de varios proyectos musicales como Al Son del Sur).
Entre el 2 y el 6 de septiembre de 1996 se produce la grabación y mezcla por parte de la productora S. R. P. Discos de "El beso del arlequín", en los estudios SLAP de Zaragoza, siendo ingeniero de sonido Carlos Baquero. El disco, long play que en formato de compact disc recoge diez canciones que representan un humilde 'grandes éxitos', supone una selección de temas pertenecientes a los diez años de trayectoria del grupo: "Días de Otoño", "El viejo bar", "El ojo" (versión de la canción emblemática de Lágrimas de María como un pequeño homenaje), "Entre sombras", "El circo", "Detrás de ti", "El estanque", "Gafas negras" (versión de un clásico tema de Los Modelos), "Gotas vacías" y "El beso del arlequín". Carlos Callejero colabora como batería. Las críticas recibidas sobre el disco por parte tanto de la prensa especializada como del propio público por su respuesta en los conciertos, confirman la ascensión del ya entonces veterano conjunto aragonés.
"El beso del arlequín" refuerza las actuaciones en directo, que aumentan en número por toda la geografía aragonesa. Sin embargo, un nuevo hecho supone un freno importante para los Trece Escalones, mi hermano Eduardo, uno de los tres viejos fundadores del grupo, deja la banda tras más de diez años, provocando otro hueco imposible ya de llenar. Eduardo es sustituido al bajo por Clara Duplá, que aporta su maravillosa sonrisa y una imagen dinámica y glamurosa.
Con el nuevo milenio los Trece Escalones comienzan un largo período de hibernación. Eddie Santín colabora como guitarrista en otros proyectos musicales, especialmente como guitarrista de Hada química, mientras yo continúo componiendo y escribiendo mis canciones poperas de siempre con los Trece Escalones como referencia en mi mente y en mi corazón. Históricos escalones del grupo como Clara Duplá o Jorge Bescós, intentan avivar una llama que continua luciendo con evidente dificultad.
Afortunadamente en el 2007 se produce el regreso de una de las bandas malditas del pop zaragozano: los Trece Escalones, ahora integrada por Guillermo Vicente, Luis Bodas, Nacho "el Tuno" y Germán Cristóbal. Comienza así una nueva etapa en la trayectoria musical de los Trece Escalones, con la grabación de un video clip y de un nuevo albúm ya en ciernes (por cierto que intentaremos sacar una edición especial coleccionistas en formato vinilo). La nueva banda acaba de lanzar como anticipo un single que contiene a mi juicio dos magníficos temas: "El holandés errante", y "Los ojos de Sibila Vane".
Ambos hechos servirán para celebrar los veinte años de existencia de la banda, siempre consciente de los problemas que le ha acarreado la defensa a ultranza de su herencia sixtie, siempre alejada de las modas y de los oportunismos musicales, para celebrar una vida marcada por un pop sencillo y honesto cuyo principal objetivo consiste en intentar llegar directo al corazón.
El estilo de los Trece Escalones no resulta sencillo de definir, en cualquier caso indiscutiblemente dentro de los parámetros del PoP, en el que la lírica y la melodía, sin descuidar el ritmo, son tratados con minuciosidad y a la vez con sentimiento. Nuestras influencias son sin embargo muy variadas, y dentro del pop español puede señalarse la de Los Secretos, Mamá, Los Modelos, Los Pistones, Totem, La Mode, Décima Víctima, Parálisis Permanente, Polansky y el Ardor, Los Elegantes o Nacha Pop. Para las nuevas generaciones que nunca han escuchado a esos grupos la cita con los Trece Escalones parece muy aconsejable. Para todos los amantes del Pop-Rock auténtico, mods, sixties, poppies y rockers nostálgicos, el encuentro es ineludible.
Guillermo Vicente y Guerrero