
Hasta los más neófitos en el mundo del metal saben que hay pocas bandas en el mundo que cuiden tanto sus directos como Iron Maiden; pero el contrapunto a esta entrega lo encontramos en el grado de exigencia que su público le ha venido reclamando en los dos últimos años. Su anterior visita a España dejó en los paladares de sus fieles un sabor agridulce, porque si bien el aspecto musical fue impecable, la nostalgia por el pasado pudo más, y una gran parte de los asistentes salió del concierto con ganas de más temas clásicos y menos del que era su último trabajo Brave New World, que apenas llevaba un mes y medio en las tiendas.
En esta ocasión, teniendo en cuenta que la llegada de Iron Maiden venía precedida de la publicación de Live In Rio, un directo en el que repasan toda su carrera, y Edward The Great, un recopilatorio al uso, la gente confiaba en ver exactamente eso, un recorrido por los temas que han hecho de Iron Maiden una formación mítica. Los teloneros Murder Dolls pasaron, como era de esperar, sin pena ni gloria. Para traer a este grupo podían haber contratado a alguna banda estatal, que por cierto las hay y bastante buenas.
El ambiente era el de siempre, los bares taurinos cambiaban de clientela por unas horas y allí donde hubiera cerveza uno podía encontrar a centenares de jóvenes melenudos y puretas ya un poco más calvorotas combatiendo el sofocante calor que había tomado la ciudad de Madrid unos días antes. A eso de las 21:45 entraron de forma masiva miles de personas que se agolpaban todavía en los aledaños a la Plaza, ubicándose los más entrados en años en el tendido, y los más jóvenes en la arena, como es costumbre por estos lares.
A las 22:10, con una puntualidad casi británica comenzaron a sonar los primeros acordes de The number of the beast en medio de la locura colectiva y de unos focos que marcando el ritmo de la canción se encendían en forma de 666. Era como escuchar un recopilatorio de Iron Maiden en vivo; The Trooper, Revelations, Aces High, Hallowed Be Thy Name, 2 Minutes to Midnight... Todo empezó demasiado deprisa, sin pausas entre canción y canción, y tocando un clásico tras otro, parecían los Ramones tocando Heavy Metal, algo que Iron Maiden suele hacer, pero no con tanta intensidad. La verdad es que ver a unos tíos que podrían ser tus padres haciendo el animal sobre el escenario sigue impresionando.
Sonaron algunos temas poco explotados en directo pero no por ello menores como Die With Tour Boots On. Daba la impresión que los ingleses estuvieran rindiendo un homenaje al público de Madrid, pero me consta esa sensación la tuvieron días antes tanto el público de A Coruña como el de Gijón. Iron Maiden tienen la extraña virtud de convertir en plazos de tiempo cortísimos dos o tres temas de su anterior trabajo en clásicos; pasó con 7th Son of a 7th Son, y más tarde con No Prayer for the Dying y Fear of the Dark. Ahora tocaba el turno a canciones como Brave New World que fue coreada por los asistentes con el mismo ímpetu que Fear of the Dark minutos más tarde. La ejecución de los temas rozaba la perfección, y la puesta en escena era inmejorable. Cada canción estaba acompañada de proyecciones dentro de un arco metálico con Eddie como protagonista.
Únicamente hubo un momento en que la banda inglesa cedió su protagonismo a un espontáneo, que en mitad del concierto se desnudó, quedándose únicamente con un tanga de leopardo, y que fue subido a hombros por la gente que le rodeaba. Los flashes de las cámaras llovieron sobre él, y podría asegurar sin equivocarme que unos cuantos cientos de personas se llevaron de la noche un recuerdo cachondo en forma de foto. Pudimos también disfrutar de uno de los temas pertenecientes a su próximo trabajo en estudio Dance of Death, Heaven Can Wait, Run to the Hills y Can I Play With Madness cerraron una noche apoteósica en la que Madrid disfrutó del mejor momento que vive una banda con más de veinticinco años a sus espaldas y que parece tener todavía mucho que decir. La impresión general fue muy buena y el público se deshizo en aplausos, gritos, y por supuesto cuernos.
La fiesta del Heavy Metal, como siempre, continuó hasta el amanecer en los garitos más metaleros de Vallekas, pero eso ya es otra historia...
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sáb30jun
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