No fue la primera, pero alguien debía mantener el pabellón en su sitio. Cogió el testigo de Mira Calix y Riz Mazlin y lo elevó a cotas inimaginables. Hizo y deshizo. Arrolló con su particular concepción de lo subversivo y la falta de complejos. Hizo el resto: Un festín sonoro de imposible contención.
SEÑORES CONTRA LAS CUERDAS
Quien siembra recoge, y Andrea Parker tiene con qué quedar satisfecha tras la reciente publicación en Europa de "Kiss my arp", un álbum cuya edición japonesa levantó mil voces y despertó un sinfín de expectativas. No había para menos. Su aportación a la serie DJ Kicks de Studio K7 confirmó los litros de tinta que "Two Sandwiches Short" of a "Lunchbox", un proyecto a medias con David Morley, había suscitado. Y una vez más, su fórmula no podía ser más explícita: electro, techno, hip hop y metralla en forma de atmósferas opresivas. Arrebató un puñado de temas a sus maestros (Dopplereffeckt, Model 500, Drexciya, Space DJs...) y dejó caer la marca de su pulso para, en un gesto sin precedentes, batirse después en retirada. Luego, el silencio, las conjeturas y un montón de rumores que acrecentaron más si cabe el morbo maldito que su ausencia despertó. Pero ha merecido la pena. "Kiss my arp" hace honor a sus trabajos anteriores. Turbias frecuencias, samples multisónicos, espirales burbujeantes, bajos tenebrosos y una voy espectral describen la singularidad de su esperado debut en formato largo. Pero en esta ocasión se observan diferencias: aparca su pasión por el hip-hop y funde ejemplarmente lo mejor de la electrónica de vanguardia británica con los parámetros más elementales del techno de Detroit. Y hay más: líneas vocales sampleadas integradas al conjunto como cualquier sonido secuencial. Es sólo otra parte de una amalgama que apunta al bazo (deliberadamente).
SUCEDIÓ UNA NOCHE
Pero la historia de esta mujer no ha sido la balsa de aceite que cabría suponer. Sus inicios fueron un golpe de fortuna que ella ni siquiera esperaba:
"Jamás hubiera pensado que acabaría donde estoy, Antes de mi llegada al Fat Cat Records había tenido los trabajos más variopintos: desde vigilante en una tienda a enfermera en un frenopático. Y a decir verdad, ambos han resultado decisivos en mi forma de entender la música".
Luego aterriza en Fat Cat Records y se precipitan los acontecimientos.
"Sin Fat Cat nada sería lo mismo. Ahí conocí a Dave Cawley. Andy Martin y Alex Knight, y el encuentro se tradujo en distintos proyectos que estimularon mi curiosidad".
Publica un EP y la ascensión sigue su curso. Próxima parada: Sabrettes, donde junto a Knight e Ian Tregoning edita bajo el nombre de Inky Blacknuss.
"No soy nostálgica, pero el recuerdo es bueno. Grabamos Angular Art y, por primera vez, siento estar donde debo y trabajando a gusto".
Es entonces cuando aparece un hombre crucial en su trayectoria: David Morley.
"Estaba pinchando en el Lost cuando de pronto se me acerca un tipo fascinado con la sesión. La conexión surgió al instante. Fue tal, que al poco tiempo entrábamos en un estudio e iniciábamos Two Sandwiches Short of a Lunchbox, quizás el proyecto más loco de los varios en que he participado".
Durante este periodo sus gustos acaban de definirse y, sobre el resto, el colectivo Underground Resistance alcanza la mayor cuota de influencia. Jeff Mills, Drexciya, Rolando, Mike Banks. Techno irreductible, enérgico y hostil. Un azote a la conciencia y un ejemplo con el que difundir secuencias que escapen a cualquier etiquetado. Mientras tanto, su archivo de efectos sigue creciendo.
"Son ocho años registrándolos y para entonces alcanzo la cifra de tres mil. Sampleo cualquier sonido y todo lo que me rodea me sirve de inspiración".
Firma varias publicaciones y su nombre adquiere ya pleno reconocimiento. Ha nacido una estrella y las discográficas se la disputan mientras ella espera paciente la mejor oferta.
TORRENTE SALVAJE
Y no tarda en llegar. James Lavelle, capo Mo'Wax, reconoce el potencial de Andrea Parker y decide echar al resto. A pesar del ascenso imparable del sello, tres años antes, en el 92, Lavelle había perdido los primeros trabajos de Portishead y Tricky cuando parecían estar atados. Esta vez nada le detendría:
"Mo'Wax siempre apostó por las técnicas de producción del techno y del hip hop para crear un nuevo paisaje. Y, de algún modo, yo encajaba en esa frecuencia. Así que estampe mi firma".
El nuevo ídolo profesional no tarde en fructificar. A principios del 95 publica Melodius Thunk y poco después Rocking Chair, dos muestras del talento de Parker plagadas de efectos, acolchados en singulares arreglos de cuerda.
"Sé que por ahí se ha difundido que estudió chelo durante años. No es cierto y, en cualquier caso, siento la misma pasión por instrumentos clásicos como el piano".
Sea o no así, con Rocking Chair, Mo'Wax edita un single que tiende lazos a un clasicismo insólito en su nutrido catálogo. Y por primera vez, Andrea canta.
"Fue muy divertido. Todo eran retos: desde armonizar el sonido de una orquesta a estrenarme incorporando mi voz".
Pasa el tiempo, y con él, nuevo golpe de efecto a escena. Esta vez, titulado Ballbreaker, una especie de homenaje a LFO, radioactivo, sádico y, sobre todo, demonizado. Era sólo un anticipo de lo que se avecinaba.
"Studio K7 me propuso participar en DJ Kicks y no lo dudé. Todas sus remezclas son de una calidad excepcional y lo mejor es que, a su manera, todas siguen una línea muy coherente. No hay ninguna que desmerezca la invitación del sello, aunque a mí particularmente me encanta la de Terranova".
La de los alemanes fue, como en su caso, la remezcla que los catapultó al estrellato.
"Así es. Y Close the Door, su nuevo trabajo en Copasetick, demuestra lo buenos que son".
CONFESIONES SIN DESPRECIO
A esta mujer no le basta con disparar bases sónicas que subviertan los oídos. La espontaneidad que hace honor a su nombre (y a su trayectoria) se refleja en comentarios que demuestran la seguridad que le caracteriza y no palidece al reducir a algunos de sus colegas a la mínima expresión. Después de todo, no tiene nada que perder y el concepto vergüenza no figura en su diccionario.
"La escena electrónica está tan diversificada que la mierda huele a leguas".
Más concisa, imposible. Y de entre todos los grupos, uno en concreto, concentra todo su odio:
"No soporto Chemical Brothers, Rowlands y Symons son unos payasos. Lo suyo es perseguir el hype con cada nueva entrega. No digo que no sepan lo que hacen. Sus ideas son evidentes. Pero el trasiego de géneros de los que se sirven deja bien a las claras todas sus carencias. Aunque reconozco que su fórmula no puede ser más hipnótica. Allí donde van levantan pasiones. Incomprensible".
Tampoco las comparaciones con otras electromujeres parecen despertar su interés.
"La música no entiende de sexos. Yo hago lo que me apetece y no por ser mujer debe valorárseme de un modo u otro. Además a estas alturas yo soy una entre tantas. Está todo dicho".
Cierro el pico y me pregunto de qué forma valora una estrella el camino que separa el estatus de promesa del de confirmación. Lo normal, esperar falsa modestia o la complacencia típica del que se sabe en la posición más cómoda. Aunque, cómo no, siempre queda un lugar reservado para la sorpresa. Y es el caso.
"El talento se hace. Un paso te lleva a otro y, de pronto, con la suerte de tu parte y unas cuantas horas a fondo perdido, descubres que, sin pausas y unos buenos amigos, no hay quien te pare. Echas la vista atrás y ni siquiera reconoces dónde estás".
K.O. técnico.
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