"Alice" y "Blood Money" son los dos nuevos trabajos del inusual y polifacético Tom Waits, un artista de espíritu libre que conoce a la perfección los caminos más escondidos hacia nuevos horizontes musicales dominados por canciones amargas y oscuros experimentos sonoros.
La obra de Waits empezó siendo la de un joven que descubrió el placer de conocerse a sí mismo a través de la música. Sus primeras canciones rozaban los aires más convencionales de un jazz simple y directo, siempre salpicado por una personalidad brumosa y melancólica. Poco a poco, el de Pomona, fue dirigiendo sus pasos hacia lugares dominados por intenciones experimentales más complejas, usando el mágico don de explicar historias ajenas perfumadas por una ficción cinematográfica casi realista. Ya en 1983 con "Swordfishtrombones", Waits nos contaba aquella maravillosa historia del viejo Frank ("Frank Wild Years") recordando sus pasados años salvajes mientras se lamentaba por un presente gris en el que debía compartir sus días junto a una mujer carcomida por el tiempo y un maquillaje barato y su apestoso chiuahua Carlos con una extraña enfermedad en la piel que lo había dejado completamente ciego. En canciones como "Underground" Waits empezó a destapar su lado más oscuro y complejo que más adelante se irían repitiendo en sus futuros discos. Con "Rain Dogs" en 1985, Waits logró crear algunos de sus más famosos himnos como "Clap Hands", "Jockey Full Of Bourbon" o "Downtown Train", canciones absolutamente magistrales que pasaran a la historia como auténticos diamantes de la música.
Los años ochenta fueron
los años dorados de Tom Waits, un tiempo en el que su verdadera
dimensión como artista cobró su máximo significado. Contribuyó
a crear discos tan sólidos como los citados anteriormente,
"Frank Wild Years" o el célebre concierto-teatro "Big Time" llevado al cine por Chris Blum, donde su autentico rostro de showman escénico se desarrolló por completo sin inhibiciones.
Al mismo tiempo, el músico se convertía en actor (aunque seguramente para él eran dos conceptos siempre unidos), participando en distintas
películas donde siempre aportaba la omnipresente personalidad
del verdadero Waits, el personaje real. En "Down By Law"
("Bajo el peso de la Ley"), de Jim Jarmusch, Waits
interpretaba junto a Jhon Lurie y Roberto Benigni
(futuro ganador de un Oscar de la Academia por "La Vida
es Bella"), a un locutor de radio al que el destino le
juega una mala pasada, dando con sus huesos en una pequeña
celda de la cual conseguirá escapar iniciando una evasión por los pantanos de Loussiana. En ella encontramos a un Waits interpretándose a sí mismo, guiándose por su propio instinto sin seguir los estreñidos patrones de un guión calculado.
"Tallo de Hierro" es otra fantástica película protagonizada por Jack Nicholson y Merryl Strip, en la que Tom interpreta a un joven vagabundo que alardea de tener un bonito
cáncer. El personaje cinematográfico de Tom Waits siempre
se ha visto sensiblemente invadido de un aroma muy atractivo,
propio de las más célebres figuras de cine clásico norteamericano.
Sus films son la prueba evidente de que alguien como él vivía
dentro de sus personajes como si formarán parte de su personalidad
más escondida. El músico como actor, y el actor como músico.
Ya en la década de
los noventa, Waits se sumergió de lleno en una fase de experimentación
en discos como "The Black Rider" en 1993 y "Bone
Machine" en 1995, en la que su voz suena mucho más áspera
de lo normal y sus composiciones se tiñen de historias sombrías.
El proceso de composición del magistral "Bone Machine" coincidió
con el rodaje de la película "Drácula" de Francis
Ford Coppola, en la que el viejo Tom, interpretaba un
oscuro personaje que lo marcó sobremanera a la hora de crear
sus nuevas canciones. Podemos escuchar aún esa extraña atmósfera
en la música de aquel disco, un disco complejo lleno de oscuros
sonidos, ritmos de percusión creados con huesos humanos, pianos
de juguete y un sinfín de nuevas texturas musicales que conforman
una de sus obras más ambiguas e interesantes. Como él mismo afirmó en su momento: "El disco surgió de la tierra como una patata", mostrando su particular visión a la hora de concebir nuevas propuestas musicales.
Más adelante Tom Waits se abandona a un largo período de inactividad para reaparecer hasta hace muy poco con un fántastico album llamado "Mule Variations" editado por el sello Epitaph
de Mr Brett ( líder de Bad Religion). Al parecer,
sus crecientes ansias de seguir su personal camino artístico
en un presente donde reina lo comercial, se vieron muy limitadas
en su habitual compañía. "Epitaph me deja fluir sin condiciones,
permitiéndome poseer el mayor de los tesoros para un músico:
su libertad creativa" afirmaba Waits en una entrevista. "Mule
Variations" significaba la vuelta de Waits al mundo de la
música dentro de un entorno nuevo en el que sus canciones
volvían a poseer aquel mismo espíritu que las hace tan grandes.
Volvía a flirtear con el jazz, el blues, el rock e incluso
incorporaba nuevos registros hasta entonces insólitos en su
música, haciendo uso de sonidos más actuales en "Big in
Japan" o "Filipino Box Spring Hog" e incluyendo
atractivas y simples baladas de temática rural en "Pony"
o "Get Behind the Mule". También supo mantener su siempre
presente faceta oscura e inquietante en "What´s he building
in there?", una de sus historias habladas en la que cuenta
el extraño comportamiento de un vecino perturbado al más puro
estilo Hitchcock en "La Ventana Indiscreta".
El esperado regreso
de Tom Waits a la escena musical actual, después de sus diversas
colaboraciones en obras de teatro, acaba de terminar con la
publicación simultánea de "Alice" y "Blood Money",
dos nuevos discos en los que vuelve a mostrarnos con sus canciones
ese particular mundo propio que tanto lo distingue de los
demás.
"Alice" es el nombre de la canción que abre su disco homónimo, una pieza de suave jazz, de atmósfera sensual y mensaje romántico.
Le sigue "Everything You Can Think", un inquietante
viaje en tren por extraños parajes donde la ambigüedad mental
de Waits vuelve a mostrar su cara más sofisticada. "Flower´s
Grave" es tan hermosa como un día de lluvia frente a la
tumba de tu madre. "No One Knows I´m Gone" vuelve sobre
los antiguos pasos de canciones como "Georgia Lee"
o "Innocent When You Dream" donde impera un visceral
espíritu melancólico e intimista. El alma más festiva se manifiesta
en "Kommienezuspadt", un tema tan sombrío como extraño
cantado en alemán. Con "Poor Edward", Waits vuelve
a contarnos una de sus insólitas historias de trasfondo amargo.
Esta vez explica el dolor que sienten aquellas personas a
las cuales les ha tocado vivir con un sexo que no les corresponde.
"Table Top Joe" es un optimista repaso autobiográfico
en el que Waits se muestra mucho más alegre de lo habitual
consiguiendo recrear una deliciosa atmósfera cercana al Louis
Amstrong más dulce. En "We´re All Mad Here", Waits
vuelve a transportarnos a su particular submundo de aires
sombríos y texturas inquietantes. "Watch Her Disappear"
recupera el rostro melancólico de un Tom Waits entregado a
sus poesías.
En la parte final de "Alice" encontramos suaves baladas como "Reeperbahn", "Barcarolle" o la preciosa "I´m Still Here", donde la imagen de un viejo Waits solitario sentado al frente de su piano se apodera de nuestra mente. El disco acaba con "Fawn" una hermosa pieza instrumental donde un violín y un clarinete cierran un trabajo que vuelve a traernos el añorado perfil de un Tom Waits pletórico, inimitable y siempre rodeado de la clásica aureola de autenticidad artística que envuelve su figura como músico.
"Blood
Money" se abre con "Misery Is The River Of The World",
una pieza extraña que reincorpora las clásicas melodías cirquenses
que tanto atraen al de Pomona. Le sigue "Everything Goes
to Hell", un auténtico paseo por el interior del alma
de un Tom Waits bohemio, ambiguo y sofisticado. "Coney
Island Girl" nos devuelve la atractiva imagen de un músico
de espíritu sensible cantando al amanecer de una nueva resaca.
"All the World is Green" posee una de esas armonías
que se instalan en tu cuerpo y no te sueltan durante días. En canciones como la instrumental "Knife Chase", la sombría "Starving in the Belly of a Whale" o la surrealista "Woe" encontramos el perfil más oscuro e inquietante de todo el album, emulando el antiguo estilo de "Bone Machine".
"Blood Money" podría ser el hermano celoso de "Alice", un disco que consigue alcanzar los momentos más ambiguos, propios de una mente tan compleja y magistral, y al mismo tiempo someternos a las más tiernas sesiones de crudeza romántica.
Tom Waits vuelve a destapar un nuevo y profundo repertorio de crooner melómano, para demostrarnos que su portentosa habilidad para crear canciones soberbias sigue absolutamente intacta. Aquellos que amamos su música, su cine, su poesía y su infinito mundo artístico, sabemos que nunca nos defraudará. Con este doble lanzamiento, el viejo Tom nos devuelve las dosis exactas de honestidad que muchos de nosotros seguimos buscando en el panorama musical actual. Si piensas que ya no te queda nada más que escuchar en pleno 2002, él te cogerá de la mano para decirte que aún se pueden hacer muchas cosas con un pedal de guitarra, un simple micrófono y millones de grandes historias para explicar.
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