Zeleste cierra sus puertas

lunes, 30 octubre 2000 - Catalunya - Sergi Cánovas Blanch

Unos débiles rayos de sol filtrándose por los ventanales de la sala nos daban a entender a todos los que aquella noche decidimos dar el último adiós a nuestro querido Zeleste, que el amanecer acababa de llegar para cerrar definitivamente las puertas de la sala. Después de toda una emotiva última noche de Zeleste como discoteca, dónde la aglomeración de gente causó interminables colas que daban la vuelta a la esquina como si de un concierto más se tratase, la luz del día se encargaba de poner el punto y final a la historia de una de las salas de conciertos más importantes de nuestro país. Los asistentes no parecían querer dejar el recinto anclados en su parcela de rabia e inconformismo, agitando los brazos, aplaudiendo, gritando, con la piel de gallina y la triste sensación de perder una parte muy importante de su espacio vital para seguir viviendo de cerca la música en directo, dónde realmente se puede sentir su magia. Y es que después de 27 años de conciertos, Zeleste cerró el pasado día 7 de octubre sus puertas por una simple cuestión económica que quizá se podía haber solucionado teniendo en cuenta que hay multitud de salas en condiciones similares que sin embargo permanecen en activo a lo largo de los años.

Desde siempre Barcelona ha sido una de las ciudades clave para acoger el paso de infinidad de artistas internacionales embarcados en sus interminables giras europeas, además de mostrarse como uno de los más importantes centros de diversa actividad musical. Raras veces no ha pasado por esta ciudad un gran grupo con su inaludible cita en España, y Barcelona ha sabido dar respuesta a las exigencias gracias a su variada propuesta en salas y recintos de conciertos capaces de adecuarse al numero de público previsto para cada show. Desde la majestuosidad del Palau Sant Jordi, pasando por la bonita sala Bikini, hasta la minúscula sala Garatge, Barcelona se muestra rica en posibilidades para abarcar la amplia propuesta musical. Y es dentro de este gran abanico de opciones dónde para una gran mayoría del público la sala Zeleste ha brillado siempre con especial intensidad. Es innegable que Zeleste poseía unas características esenciales que la han diferenciado siempre de cualquier otra sala. Desde la sala principal Zeleste 1 con sus dos bandas de barra y dos pisos de altura, pasando por la diminuta Zeleste 3 con un espacio muy reducido própio de chill-out, hasta la íntima Zeleste 2 dónde se han vivido conciertos realmente especiales como el de los finlandeses Hendingarna o el de unos hipnóticos Massive Attack , el conjunto de Zeleste ha sido capaz de dar al público todo lo que cualquier otra sala no era capaz de ofrecer sobradamente.

Es este aspecto especial el que hace que su cierre signifique perder no solo una sala de conciertos sino un recinto especial y único por dónde han pasado artistas tan importantes como Radiohead haciendo su presentación mundial del "O.K. Computer" pasando (posteriormente para acabar de rematarnos con su gira europea), Ben Harper and the Innocent Criminals en uno de los conciertos más mágicos que se han podido presenciar por estas tierras, Black Crowes en la gira de su segundo disco y luego en la de "Three snakes" con una imagen y actitud más oscura, Foo Fighters derrochando intensidad, Beck en su histórico show de presentación del "Odelay" y más tarde de su "Midnight values", Ani Di Franco demostrando el poder de su personal propuesta folk-punk, Joseph Arthur con su intimismo acústico, Korn y su histéria de sonidos emfermos, Soulfly recogiendo el testigo de Sepultura, Pantera destrozando el tímpano del mejor aficionado al metal de los 90, Iggy Pop bailando con media sala en el escenario, P.J. Harvey mostrándonos lo que es el deseo, Violent Femmes, Cardigans, Manowar, Megadeath, Counting Crows, Molotov, Los Planetas... y una infinidad más de artistas ofreciendo a veces shows históricos y otras espectáculos menos afortunados, pero siempre amparados en el marco especial de la sala Zeleste.

Los que hemos vivido momentos inolvidables en esta sala entendemos la importancia de su cierre y esperamos poder ver en un futuro próximo artistas de la misma talla que los que han pasado por Zeleste para poder revivir experiencias musicales igual de intensas. De momento la agenda de conciertos de Barcelona ya ha empezado a notar la pérdida reduciendo su propuesta y no hay un sustituto claro para Zeleste. Esperemos que el espíritu de la sala siga vivo aunque sea bajo otro nombre..., pero eso ya será una historia distinta.

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